Alta gerencia: el modelo de selección de Marble, paso a paso

Hable con un consultor

Cinco etapas

Metodología SHL

Seguimiento a 18 meses

S.01El método, a la vista

El modelo de selección de Marble es el método con el que hacemos selección de alta gerencia por encargo: cinco etapas, mapeo confidencial del mercado y evaluación con metodología SHL. Es el mismo con el que hemos realizado más de 1.500 búsquedas.

Lo que distingue a una firma es cómo llega a la persona y con qué la mide antes de recomendarla.

Si va a confiar una decisión de este peso, lo mínimo es ver cómo trabaja.

S.02Las cinco etapas

Selección de alta gerencia, etapa por etapa.

  1. Mapeo confidencial del mercado

    Identificamos a todas las personas que hoy hacen bien un trabajo equivalente, estén o no disponibles, y hacemos el primer contacto sin publicar la vacante ni revelar al cliente. Partimos del mercado completo, que casi nunca coincide con quien se postula. Muchos candidatos están cómodos donde están: el trabajo consiste en interesarlos.

  2. Evaluación con metodología SHL

    Medimos competencias directivas, potencial y ajuste cultural con instrumentos validados. El resultado es evidencia comparable entre candidatos, más allá de la impresión que deja una entrevista.

  3. Shortlist con criterio

    Pocos nombres, cada uno con un informe que explica por qué está ahí, contra qué contexto real del cargo se evaluó y qué riesgo trae. Además acompañamos las entrevistas con el cliente: la lectura conjunta de cada conversación es parte del método. Ninguna contratación es riesgo cero, y conviene saber cuál se asume.

  4. Cierre

    Acompañamos la negociación final. Es el momento donde más procesos se caen y donde más sirve un tercero con criterio y sin agenda propia.

  5. Seguimiento

    El mandato sigue después de la firma, como se explica a continuación.

Son las mismas cinco etapas del método general que describimos en Qué hacemos.

Sobre cómo protegemos la identidad del cliente y del candidato durante todo el proceso: así se diseña la discreción

S.03Seguimiento

¿Qué pasa después de la firma del ejecutivo?

Para nosotros el proceso sigue después de que el ejecutivo acepta: acompañamos los primeros 18 meses, la ventana donde se juega el acierto.

En ese periodo un nombramiento de alta dirección se consolida o se cae, casi nunca por razones técnicas. Se cae por leer mal el poder interno o por un mandato que en la práctica resultó ser otro.

El seguimiento posterior detecta esas señales mientras todavía se pueden corregir, y evita descubrirlas cuando ya hay que reabrir la búsqueda. Para el cliente significa algo concreto: la firma sigue involucrada después de cobrar.

Mapeando el mercado, sin publicar la vacante. Un cargo directivo se cubre mapeando el mercado para identificar a quienes ya hacen bien un rol equivalente, abordándolos con discreción y evaluándolos con instrumentos validados antes de presentarlos. Un aviso solo llega a quien está buscando, que rara vez es el mejor candidato disponible.

Depende del contexto del cargo. Además de la trayectoria, se evalúan competencias directivas, potencial y ajuste cultural con la organización concreta. Un ejecutivo excelente en una compañía en expansión puede ser el perfil equivocado para una en reestructuración, con la misma hoja de vida.

No. El modelo incluye seguimiento durante los primeros 18 meses, la ventana donde más se juega la permanencia y el acierto de una contratación de alta dirección. La firma es la mitad del trabajo.

Varía según el nivel del cargo, qué tan escaso sea el perfil en el mercado y el alcance geográfico de la búsqueda. Una vicepresidencia en un mercado con muchos candidatos posibles y una presidencia en un sector estrecho no implican el mismo trabajo.

Se suele distinguir alta gerencia, gerencia media, gerencia de primera línea y gerencia funcional. Cubrimos ese primer nivel con Headhunting, y la gerencia media y funcional con Select. El estándar de evaluación es el mismo; cambian el mapeo, la confidencialidad y el ritmo.

El término tiene dos usos. En el ámbito académico designa a quien cursó una especialización en el tema. En el ámbito empresarial designa al ejecutivo que dirige la organización desde el comité ejecutivo o la presidencia. Aquí hablamos del segundo: cómo se identifica, se evalúa y se contrata ese perfil.